• Anna-Emilia Hietanen

¿Cómo fomentar el interés de las niñas hacia las ciencias?


Hoy, el 11 de febrero, es el Día Internacional de Mujeres y Niñas en Ciencias. La ONU lo celebra para que las mujeres y las niñas logren un acceso equitativo a las ciencias y que se reconozca y se fortalezca el papel importante que desempeñan en estas áreas. En este artículo, vamos a ver algunas formas con que podemos apoyar en esta tarea fundamental desde la práctica docente.


Es importante que las escuelas fomenten el interés que tienen las niñas y las jóvenes en las ciencias, ya que todavía existen en las sociedades muchos estereotipos negativos sobre las capacidades de mujeres en el área de ciencias naturales. Pero como señala la ONU, para resolver los grandes problemas que enfrenta el mundo hoy y que están ligados a las ciencias naturales, la salud y el cambio climático, es necesario poder contar también con el esfuerzo y el talento de las mujeres científicas.


La enseñanza de ciencias en las escuelas se puede empezar desde las edades tempranas tanto para niñas como niños. La educación temprana y preescolar puede apoyar el interés natural que tienen las niñas y los niños para investigar y conocer el mundo y sus fenómenos. Cuando la enseñanza de ciencias se hace de una manera lúdica, dejando que la niñez investiga lo que les interesa a través de juegos, ayuda a fortalecer las habilidades de pensamiento y resolución de problemas.


Empezar la enseñanza de ciencias desde edades tempranas es bueno también porque los estereotipos de género empiezan a generarse desde edad temprana. Con una enseñanza de ciencias adecuada para cada edad y que busca conscientemente fomentar y fortalecer el interés de las niñas en el campo de las ciencias, podemos apoyar a las futuras científicas.


¿Qué podemos hacer cómo docentes o desde las direcciones de las escuelas? Estos consejos pueden servir tanto en educación temprana como en educación básica y media superior.


  • Apoyar que las niñas y los niños tengan ejemplos positivos de personas que se dedican a ciencias. Hay investigaciones que muestran que estudiantes tienen estereotipos sobre las personas científicas en general – por ejemplo, que son hombres encerrados en sus laboratorios, sin vida social y alejados de las cosas interesantes de la vida. Mostrar que hay todo tipo de personas - mujeres, hombres, personas de diferentes orígenes étnicos y de todas culturas - que han hecho grandes contribuciones a las ciencias, puede ayudar que tanto niñas como niños empiezan a ver las ciencias naturales como una carrera potencialmente interesante para su futuro.

  • En cuanto a las mujeres en ciencias, hay que buscar ejemplos más allá de los ejemplos tradicionales, como Marie Curie, que ya son bien conocidas. Es importante hablar de las científicas conocidas, pero investigando un poco, podemos encontrar además a muchas otras mujeres interesantes cuyas aportaciones han sido ignoradas. Con estudiantes ya más grandes, de hecho, podemos pedir que sean ellas y ellos quienes investiguen a mujeres científicas en la historia y en la actualidad. También podemos debatir con el estudiantado sobre por qué en la historia los esfuerzos y logros de las mujeres en ciencias han sido invisibilizados, minimizados o publicado en nombre de hombres. Así visibilizamos que no se trata de que las mujeres tengan menos capacidad de aportar a las ciencias, sino que por cuestiones históricas, sociales y culturales no se les ha dejado hacer esto.

  • Escuchar los intereses del alumnado y combinar esos intereses con los contenidos, conceptos o experimentos de ciencias que están en los planes de estudio. Por ejemplo, en una escuela comentaron que las niñas no estaban interesadas en las clases de robótica. Hasta que el maestro dejó que ellas construyeran los robots que querían. Antes todo el salón había tenido que construir robots para batallas, pero ahora algunas de las niñas quisieron construir robots que por ejemplo bailaran. Y resultó que un robot que baila una coreografía necesita una programación mucho más compleja que un robot que lucha. También a muchos niños varones les gustó más construir esos robots bailarines que luchadores.

  • Asegurar activamente de que las niñas y los niños pueden tener mismas oportunidades de participar en las demostraciones y experimentos de ciencias, y que puedan participar en los debates y reflexiones de la misma forma que niños o jóvenes varones. Esto no significa solamente esperar que una alumna se ofrece como voluntaria a participar en un experimento o que quiera expresar su punto de vista en el debate. En un proyecto que tuve el gusto de realizar con la UNESCO sobre la enseñanza de ciencias en educación preescolar, este punto se enfatizó mucho: no debemos esperar solamente que las niñas tomen la iniciativa por si mismas, sino que tenemos que activamente dirigir la clase de tal forma que hay espacios reales para la participación. Si en un experimento o demostración se requieren dos estudiantes, por ejemplo, debemos elegir a una niña y a un niño para participar y asegurar que la niña no solamente quede como ayudante y un niño siempre tenga papel más protagonista. Cuando preguntemos al grupo por ejemplo qué observaron en la demostración, hay que dar turnos a niñas y niños, no solo a quienes primero levanten la mano.

  • Evitar comentarios, actitudes o comportamientos que estereotipan a las personas en ciencias en general o las capacidades de mujeres u hombres, niñas y niños, en ciencias o matemáticas. Hay que tener cuidado, ya que a veces estos estereotipos son tan arraigados, que aunque queremos fomentar la igualdad de género, podemos inconscientemente darles más espacio o reconocimiento a los niños o los jóvenes varones que a las niñas y las jóvenes por sus logros en ciencias y matemáticas.


Aunque en este artículo hablamos de la enseñanza de las ciencias, en realidad podemos aplicar estas ideas también en otras asignaturas. Los estereotipos de género no deberían limitar el interés que tengan niñas o niños en ciertos campos académicos u otras actividades. Los niños también pueden sentir presión de no desempeñarse en alguna área o actividad que es considerado tradicionalmente como “femenina”. Romper los estereotipos ayuda a todas y todos para encontrar sus fortalezas, sus intereses y realizar su potencial.


A tí, ¿qué te parecieron estas ideas? ¿Ya las estás aplicando en tu aula o en tu escuela o quisieras probarlas?

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